El estudio tucumano G Arquitectos, encargado de la recuperación de la abandonada estación del tren El Provincial para construir un polo gastronómico en el predio de avenida Roca al 600, recibió el primer premio regional NOA del Fondo Nacional de las Artes (FNA) en la categoría “Obra de rehabilitación terminada en los últimos 20 años”.
El reconocimiento en el Concurso Nacional de Arquitectura y Patrimonio 2023 recayó en Lucas Mariano Guzmán Coraita, Juan Nahuel González y Javier Agustín Juárez Heredia, y está dotado de $300.000. La institución federal reivindicó la refuncionalización del espacio para operar como paseo con locales de comida. El concurso fue llamado “por el interés del FNA por aquellas obras y proyectos de resignificación de espacios en desuso, cerrados o al aire libre, públicos o privados, que tienen un valor social y patrimonial comunitario en todo el país, es decir que forman parte de la identidad argentina”. De este modo, se logra “poner en valor sitios industriales en desuso para dar testimonio del pasado y reimaginar sus posibilidades en el futuro”.
“Cuándo surgió la convocatoria a nuestro estudio por parte del grupo empresario gastronómico Casapan, para desarrollar un polo gastronómico en la exestación El Provincial, supimos que iba a resultar en un éxito rotundo no sólo por la propuesta comercial de gran variedad y de firmas de renombre, sino porque el edificio por sí mismo presentaba una calidad espacial muy particular”, destaca Guzmán a LA GACETA.
El desafío era grande. “Nos encontramos con un edificio totalmente vaciado, salvado del abandono, vandalismos e incendios sufridos a lo largo de varios años por el equipo de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, quienes recuperaron y dieron nueva vida a su entorno y lo rescataron de su penosa situación. El proyecto consistió en la refuncionalización, restauración y rehabilitación de la exestación de trenes. Invertimos un largo tiempo de estudio y trabajos previos para recuperar el soporte físico sobre el cual comenzar la intervención, como la reconstrucción de las bases de cada una de las enormes columnas de quebracho, la envolvente interior, pisos, entrepisos y cubiertas”, describe.
La inversión económica estuvo a cargo del grupo empresario Casapan, que tomó la concesión del predio y aportó $95 millones aproximadamente, presica el arquitecto. Entre la realización del proyecto general, el diseño de cada uno de los espacios y la obra propiamente dicha los tiempos se extendieron a 10 meses hasta su inauguración.
La impronta dada al lugar lo vincula a una estética Soho: “de ese modo, hacemos referencia a la impronta que deriva de espacios industriales, fabriles, portuarios, ferrocarrileros o de actividades similares que por diferentes motivos quedaron en desuso. Los encontramos en ciudades como Nueva York, Londres y Buenos Aires, donde podremos observar patrones comunes en la resolución espacial, constructiva y estética. Es por eso que vemos que aparecen como protagonistas las superficies desnudas de ladrillos, las estructuras metálicas o de madera a la vista, las instalaciones tanto eléctricas como sanitarias resueltas de manera aérea, que forman parte del resultado estético final. Por supuesto que también la amplitud de sus espacios, los techos altos y la apertura de grandes vanos, refuerzan esta intención”, afirma en relación con el proyecto desarrollado.
“En Tucumán existen varios casos de refuncionalización de edificios antiguos de gran valor patrimonial. Sin mencionar los que hoy funcionan como museos, tenemos casos como la Primera Confitería en el cerro San Javier, de la cual junto con la arquitecta Analía Chiarello fuimos asesores en cuestiones de intervención patrimonial, los mercaditos barriales con sus fachadas art deco y otras tantas, pero ninguna de la escala y la envergadura de El Provincial. Pensamos desde un comienzo que el primer piso sea un espacio cultural, y así resultó ser: un lugar destinado para la exposición de muestras de arte, performances y cualquier tipo de encuentros que respondan a ese fin. Si bien venimos realizando intervenciones en edificios antiguos, es la primera obra de tal magnitud en la que intervenimos de manera integral, e implica hay un antes y un después. Gracias a este proyecto recibimos un par de convocatorias para conversar sobre potenciales ideas de la misma naturaleza. Es muy importante sentar este tipo de precedentes, dónde el beneficio es doble: se pone en valor un edificio histórico, que estaba en desuso y se convierte en un lugar dónde la gente disfruta”, concluye.